martes, 9 de febrero de 2016

Historias: La familia que pasó sus vacaciones en el corazón de la epidemia de dengue


Como todos los años, los Jáuregui viajaron desde Villa Lugano hasta Misiones para descansar y visitar familiares y amigos, pero tuvieron que volverse porque Miriam, la madre, contrajo la enfermedad, y dos de las hijas ya presentaron síntoma.

Cada verano, Miriam Oviedo viaja con su familia a Misiones, donde combina la visita familiar anual con las vacaciones. Pero esta vez, volvió a Buenos Aires muy asustada. El nuevo año la sorprendió con fiebre de 40 grados, mucho dolor de cabeza y la sensación de que los ojos se le hundían. Nunca había sentido semejante dolor en el cuerpo.

En el hospital de Posadas, el médico le hizo el diagnóstico en el momento: "Tiene dengue", le dijo, sin dudar. Le indicó reposo, paracetamol para el dolor de cabeza y el cuerpo, y tomar mucha agua. "Me dijo que si tenía hemorragia, que volviera al hospital. Me asusté tanto por lo mal que me sentía, que le pedí a mi marido que sacara los pasajes para volvernos a casa con los chicos", cuenta a LA NACIÓN Miriam, de 42 años. Está en la puerta del hospital Muñiz, donde ahora está internada su hija, que también se enfermó.

De los cinco integrantes de la familia, dos contrajeron la enfermedad, y otra de sus hijas presentó los primeros síntomas. Sus familiares de Posadas se contagiaron todos.

En el hospital de Posadas, a Miriam no le dieron ninguna constancia por escrito del diagnóstico. Sólo le dijeron que todo quedaba computado. "Tuve cinco días de fiebre muy alta -dice-. No me podía levantar de la cama del dolor de huesos. Y el de cabeza era muy fuerte y constante. No quería comer. Sólo tomaba agua."

Con Claudio Jáuregui, su marido de 47 años, viven en Villa Lugano. Ella es madre de cuatro chicos: Priscila (20), Julio (19), Camila (16) y Mauricio (10). Con su marido conocen bien de qué se trata el dengue. Y aseguran que lo que vieron este año en Misiones no es lo mismo de veranos anteriores: es como si esta vez los mosquitos se hubieran vuelto resistentes, coinciden. "Cuando llegamos, todos mis familiares y mis amigas estaban enfermos", dice ella.

Allá, en la calle, el almacén, los bares, la gente habla, preocupada, del dengue. "Mi mamá me dijo que hay mucho mosquito, mucha enfermedad. Que los que están más graves quedan internados y al resto, los mandan a la casa. Está lleno de casos y nadie dice nada", asegura.

El último Boletín Epidemiológico que publicó el Ministerio de Salud de la Nación muestra que en las tres primeras semanas del año, las provincias informaron al sistema nacional de vigilancia sanitaria sólo 722 casos de dengue, 44 de chikungunya y cuatro de zika, estos dos últimos en estudio. Hasta el miércoles, sólo Misiones informó que ya superaba los 1800 casos de dengue. Desde el Ministerio de Salud nacional ya habían adelantado a LA NACIÓN que las cifras reales podrían ser dos o tres veces mayores. Y mientras que en Brasil y Paraguay avanzan los tres virus por igual, en las provincias con paso a esos países sólo se habla de dengue.

El pasado 8 de este mes, Miriam volvió a casa. Quedaron en Misiones sus hijas Priscila y Camila, que querían terminar sus vacaciones. A ella no le gustaba demasiado la idea, pero ante la insistencia aceptó. Les pidió que se cuidaran mucho. Durante el viaje en ómnibus, a Miriam le salió un sarpullido en todo el cuerpo. Entonces, apenas llegó a Buenos Aires lo consultó en el hospital Ramos Mejía. Le hicieron estudios y lo confirmaron: era dengue.

Mientras ella se recuperaba, Camila empezó a mandarles mensajes por WhatsApp desde allá. Tenía los mismos síntomas que Miriam, y le aparecieron tres ronchas en las piernas que se convirtieron en heridas dolorosas. Julio, el mayor de los varones, viajó a buscar a sus dos hermanas. Cuando llegó, avisó que Camila estaba en cama y que no se podía mover del dolor en el cuerpo. Que había ido al hospital, donde quedó internada por unos días porque vomitaba sangre. "Me desesperé y le dije al médico que iba a viajar a buscar a mi hija, pero me dijo que no porque me estaba recuperando. Si me picaba un mosquito infectado otra vez, podía ser más grave, con hemorragias", cuenta Miriam.

Finalmente fue su marido quien viajó a buscarla el lunes pasado. Apenas regresaron fueron al hospital Muñiz. "No podía hablar, le pusieron suero. Tenía las plaquetas muy bajas y los médicos nos dijeron que tenía una infección en las heridas de las piernas. Perdió mucho peso porque no comía desde que empezó con fiebre", cuenta Miriam.

Ahora está junto a Claudio, a metros de la puerta donde funciona la Unidad de Terapia Intensiva. Adentro los espera Camila. El parte médico de ayer indicaba una mejora y que hoy podría pasar a una habitación común. Hasta ayer, estaba pendiente el resultado de los análisis. Priscila, en tanto, ya tenía fiebre alta.

Miriam reflexiona sobre lo que están viviendo: "Para mí, es grave. Si no mirá lo que me pasó y mirá donde está mi hija ahora. Hay que cuidarse y tomar precauciones. En los hospitales de allá, los médicos no dan abasto. Voy todos los años, pero este verano, por donde vas, ves que la gente está mal".

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1866712-la-familia-que-paso-sus-vacaciones-en-el-corazon-de-la-epidemia-de-dengue